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Conga no Va

Conga no va.
No hay nada de radical en decir eso: no estoy diciendo “no a la minería”, estoy diciendo NO a este proyecto específico.
¿Por qué? ¿Por necio? No, al contrario, por argumentos concretos y sensatos.
Primero, porque cuatro lagunas naturales no se pueden reemplazar por reservorios artificiales. Eso está claro: no es lo mismo. Las lagunas son un ECOSISTEMA, con múltiples y complejas conexiones entre el agua y los demás elementos vivos y no vivos. Además, las lagunas de toda la zona donde se piensa realizar el tajo abierto se conectan con las nacientes de los ríos y derivan sus aguas, tanto de manera superficial como subterránea, hacia las partes inferiores de la cuenca. El propio Estudio de Impacto Ambiental (EIA) lo señala, al indicar la presencia de “gradientes de agua subterránea que descienden de las cumbres del altiplano a los valles de los cursos de agua”. El EIA reconoce que el proyecto “tiene el potencial de impactar tanto la calidad como la cantidad de los flujos de las quebradas aledañas” y que “representaría una variación en los niveles de infiltración, en la distorsión de los flujos hidrogeológicos como consecuencia (de) presas que cortan casi en su totalidad el flujos subterráneos”.
¿Queda claro este punto? Se va a destruir lagunas que se conectan de manera subterránea con las partes superiores e inferiores de la cuenca, y esos flujos serían cortados “casi en su totalidad”. No lo digo yo.
¿Qué propone el EIA de Conga? Que ese problemita se puede solucionar construyendo cuatro reservorios “de mayor capacidad”. En efecto, el dato es impresionante: los reservorios que construiría la empresa tendrían una capacidad de 10 830 000 metros cúbicos de agua, versus los 2 600 000 que albergan actualmente las cinco lagunas que desaparecerían.
Pero estos reservorios servirán para captar agua de LLUVIA. Eso es lo que tiene que quedar bien claro: los reservorios no sirven para reemplazar de manera integral los servicios medioambientales que brindan las lagunas naturales, los bofedales que las rodean y todo el ecosistema circundante –como lo ha sugerido el propio ministro de Ambiente. Sólo sirven para guardar agua de lluvia, agua superficial. ¡Y eso está muy bien! De hecho, nadie se opone a la construcción de los reservorios, que efectivamente permitirían equilibrar la disponibilidad de agua a lo largo del año. ¡Que se construyan los reservorios! Pero ¡que NO se destruyan las lagunas!
Porque las lagunas no son baldes de agua ni recipientes, como muy bien explica Marco Arana en esta entrevista.
Esa es la diferencia entre un simple enfoque ingenieril tradicional y un enfoque ECOSISTÉMICO. Ollanta Humala se ha hecho merecedor al premio “la frase más tonta del año” cuando dijo, en su discurso : “exigimos a la empresa a que no vengan a hacer reservorios de cemento, queremos la construcción de lagunas modernas para ese trasvase con tecnología de punta, y en ese sentido exigimos a la empresa que haga un mayor número de lagunas”. Lamentablemente, el ser humano aún no ha aprendido a hacer lagunas.
El proyecto Conga se basa en enfoques del siglo XIX y XX (“el ser humano es capaz de reemplazar a la naturaleza” y “los elementos de la naturaleza no tienen relación entre sí y los podemos modificar a nuestro antojo”) que no son capaces de enfrentar el principal desafío del siglo XXI: la disponibilidad de agua en un contexto de cambio climático.
Suena bonito decir “oro y agua”. Pero es imposible cuando el oro está exactamente DEBAJO del agua, como en este caso.
Hay un par de razones adicionales para decir NO a Conga.
Por un lado, que el proyecto no cumple con la Ley. Así es. Lo que pasa es que en el Perú nos hemos acostumbrado a que sólo se cumpla la parte de la Ley que le conviene a algunos grupos poderosos. Pero así como la Ley dice que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) aprueba los EIA, la Ley también dice que las regiones establecen su zonificación económica y ecológica (ZEE). Pues bien, Cajamarca es una de las pocas regiones que ha elaborado ese estudio, que define que la zona donde se piensa realizar el proyecto es “de alta importancia hídrica”. Sin embargo, este análisis no ha sido tomado en cuenta por el MEM. La Ley también decía que las municipalidades pueden declarar “zonas protegidas”. El 2004, la Municipalidad de Celendín declaró como “zona protegida” el área de influencia de Conga. Tres años después, el 2007, Alan García dio un decreto supremo quitando a los municipios esa atribución. Ya sabemos que las leyes no son retroactivas, claro, pero parece que a veces sí. Por último, la Ley (de recursos hídricos) dice que “el Estado reconoce como zonas ambientalmente vulnerables las cabeceras de cuenca donde se originan las aguas” y que “la Autoridad Nacional (del Agua, ANA), con opinión del Ministerio del Ambiente, podrá declarar zonas intangibles en las que no se otorgará ningún derecho para uso”.
Es decir, la Ley también ampara a los que nos oponemos a Conga. Pero, como dijo Stanislaw Jerzy Lec, “todos somos iguales ante la Ley pero no ante los encargados de aplicarla”.
Por último, hay un serio problema de credibilidad. No a Conga, también, porque ¿quién le cree a Yanacocha? Claro, podemos abstraernos, irnos al mundo de las ideas y no a la historia concreta. Pero si vemos el prontuario de Yanacocha, una empresa cuyos “services” de seguridad han hecho seguimiento parapolicial a líderes ambientalistas (uno de los cuales fue asesinado en circunstancias que aún no han sido aclaradas), una empresa que empezó con un proyecto que implicaba desaparecer cuatro lagunas y que ya ha destruido más de 20, una empresa que derramó mercurio y luego pasó piola, ¡en fin! Son demasiados casos como para hacer tabula rasa. En estas cosas también cuenta la trayectoria.
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Honda lanza un nuevo motor que reduce un 30% las emisiones de CO2

El fabricante de motocicletas Honda ha desarrollado una nueva motorización de 125 centímetros cúbicos de alta tecnología, denominada eSP, que permite reducir en un 30% las emisiones de dióxido de carbono (CO2), informó la compañía en un comunicado.
Honda indicó que el primer modelo que montará esta nueva mecánica, a partir del segundo semestre del año, será el PCX, que fue el vehículo de dos ruedas más vendido en Europa durante el pasado ejercicio. Esta motorización monocilíndrica de cuatro tiempos dispone de refrigeración líquida y tiene un alto nivel de prestaciones.
El nuevo motor de Honda permite reducir los consumos de combustible y las emisiones de dióxido de carbono, ya que utiliza aspectos novedosos, entre las que destaca la Tecnología de Baja Fricción, así como el sistema de stop al ralentí, el arranque por generador o la avanzada gestión electrónica del motor, entre otros elementos.
La compañía también ha desarrollado otro propulsor con un reducido impacto sobre el medio ambiente que se montará en sus modelos Integra, NC700X y NC700S. Estas mecánicas forman parte del objetivo de la empresa de reducir en un 30% las emisiones de toda su gama de productos en comparación con el año 2000.
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Diseñan código de barras que clasifica basura

 

Frente a la acumulación de basura que aqueja a las grandes ciudades, y que ya ha sobrepasado en muchos casos la capacidad de lidiar con el problema, expertos de Centro de Investigaciones en Óptica (CIO) proponen etiquetar desde su fabricación y de manera digital todos los residuos inorgánicos para facilitar su recuperación.
El manejo de los residuos ha evolucionado y la operación de recolección y disposición final en rellenos sanitarios responde poco a la situación actual, ya que la cantidad aumenta, las características y composiciones de los materiales son diferentes, y las técnicas de tratamiento se diversifican.
De acuerdo con el maestro en ciencias Julio César Sánchez Roldán, experto del área de Desarrollo Tecnológico del CIO, el proyecto ambiental sugiere colocar, desde su fabricación, etiquetas a los productos que serán destinados al mercado y que al término de su vida útil puedan identificarse mediante este método.
Con las etiquetas, que cuentan un código, podría accederse a la información contenida en una base de datos pues mediante la función de “lector de código” se arrojará todo lo relacionado con el producto, como su composición, tipo de materiales, un plan de manejo del residuo, quién lo fabricó e incluso, diferentes consejos que deseen incluir.
Para llevar a cabo la operación, el titular del proyecto de este Centro de Investigación Conacyt comentó que hay una diversidad de etiquetas para elegir como las de código de barras o señalada; sin embargo, destacó que se puede colocar al residuo alguna alternativa de radio frecuencia similar a la que emplean al pagar de forma automatizada el peaje en las autopistas.
La opción tecnológica promete una fácil lectura para el uso de sistemas de recolección automatizados, por lo que “la presencia de esta medida accederá a mostrar información puntual en la decisión de clasificar la basura”, expresó Sánchez Roldán.
El investigador del CIO hizo énfasis en la idea de poner en funcionamiento “plantas clasificadoras” automatizadas que cuenten con la asistencia humana para tal fin, y bajo la idea de las “etiquetas de identificación de residuos” se obtendrán resultados favorables al separar la basura.
El maestro en ciencias Sánchez Roldán recordó que esta iniciativa surgió a partir de desarrollar una máquina seleccionadora de zanahorias, la cual separa el vegetal por tamaño, color, textura y daños; “en son de broma se consideró la idea de clasificar el cultivo mediante una etiqueta y vimos potencial para la basura”.
“La alternativa sólo podría echarse a andar si hay de por medio un acuerdo nacional entre todos los actores involucrados; tal es el caso del compromiso de los fabricantes al etiquetar el producto”, expresó el investigador.
El experto del CIO subrayó que: “Inscrito en este contexto, el manejo se aborda ahora desde una visión integral que reconocerá que los desechos son el resultado de la explotación y consumo de materiales empleados en la generación de bienes y servicios”.
De esta manera, la búsqueda de la sustentabilidad ha orillado a diseñar propuestas para aminorar la generación de residuos sólidos y su aprovechamiento a través de su valorización, agregó el maestro en Ciencias Sánchez Roldán.
Otra de las ventajas es que fomentará el ahorro de energía y la creación de empleos, al tiempo que buscará inculcar una cultura de responsabilidad en el destino de los residuos que son producidos y buscar confinarlos dentro de un sistema cerrado de producción, es decir, mediante “reciclaje y reutilización”.
El proyecto que dio pie a esta propuesta fue financiado por el Consejo de Ciencia y Tecnología del estado de Guanajuato, y ya se integró la solicitud de patente al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.
 
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